El Libro de Pixeles
Narrativa Sin Límites

1/2/09

Thanatos

©2007, Armando M. Zanker |

—¿Seguro que esto no es peligroso? —murmura Henry, sin que nadie le preste atención. Las enfermeras lo ignoran; siguen injertándole tubos por todo su maltrecho, desnudo y encadenado cuerpo. Esto es inhumano, piensa. Añora su celda acolchada, su camisa de fuerza y hasta a los enfermeros, que se divertían golpeándolo, pero al menos le hablaban. Y para colmo, están el doctor Folie y el doctor Wahn, el uno sonriente y el otro ceñudo, mirándolo al pie de su lecho. Tienen puestas aquellas cosas en la frente, con las que se meten en su cabeza y tratan de hacer salir a Kharon.

¡Amplibandas Denken! El más reciente adelanto de PsiCorp. Telepatía artificial instantánea, siempre y cuando se mantenga dentro del radio de diez metros de cobertura. El regalo ideal para Navidad, muy pronto en su tienda departamental favorita…
Un regalo estúpido. El aparato es estúpido. Dígame, ¿quién demonios va a querer comprar esta cosa, con sólo diez metros de alcance?
Estimado colega, su amargura es proverbial. No es un vulgar teléfono de lo que estamos hablando. ¡Comunicación mental! Conocer los pensamientos más profundos e íntimo
s de sus seres queridos, de sus amigos y, ¡más importante! De sus enemigos.
Igual va a fracasar. A nadie le gusta que se metan en sus pensamientos.
Pero Wahn, ¡qué poca visión co
mercial! Ahí es donde entramos nosotros. Después de vender las amplibandas, colocamos en el mercado una serie de accesorios que permitan escudar de ellas ciertas regiones de la mente. Y cuando éstas se agoten, ¡tarán! El nuevo modelo de las amplibandas, más poderoso y contra el que los viejos escudos no funcionan. Y entonces, a vender los nuevos escudos…
Es usted un bastardo capitalista, Folie.
Doctor Folie, amigo mío, que mi trabajo me costó. Y no me diga que como psiquiatra no está fascinado con estas bandas. Sin ellas no podríamos mantener esta conversación telepática, ni tampoco estudiar a fondo a nuestro querido “Jekyll”, aquí presente.
Pobre diablo. Ahora mismo piensa que estaría mejor en su celda del manicomio.
¡Tal vez lo estaría! Todo depende de su definición de “mejor”, y yo no le haría mucho caso, porque, ya sabe, está loco.
Empecemos el maldito experimento, si eso saca sus estupideces de mi cabeza.
¡Oh, doctor Wahn, yo también lo quiero!



Archivo 09133242 de PsiCorp
Informe del Dr. Sigfrid Folie, director del Departamento de Psicoanálisis.
Déjenme comenzar diciendo que adoro las amplibandas. Es lo mejor que ha llegado a este negocio desde el diván. Hágase llegar mi gratitud al Dr. Stein en el departamento de tecnología. Hasta hace unos meses tenía yo que sentarme a escribir estos malditos informes y aburrirme hasta la muerte. Con esta preciosidad puesta, sólo tengo que pensar el informe y se transcribe automáticamente. Claro que eso lo vuelve un poco errático, pero si la Dirección General no se fija…
Oh, bien, el paciente. Henry Curwood, 39 años, cincuenta y un kilos, complejos del 43 al 127 y personalidad múltiple. Lo apodamos Jekyll por razones obvias. La mayor parte del tiempo este alfeñique es cobarde, manso y llorón. Si le grita “Buu” se mea en los pantalones. Si le saca la lengua, se pone a llorar. Debo decir que es un fastidio ser su terapeuta. No se suponía que fuera así. Lo sacamos del asilo Rainer para observación hace un par de años. El perfil era prometedor: abuso sexual a menores, adultos y animales, como víctima en la infancia y como victimario en la madurez. Ataques de locura constantes. Violento como él solo. Varios asesinatos a cuestas, padre, madre y perro incluidos. Sí, era el conejillo de indias perfecto; pero esos medicuchos idiotas del manicomio nos lo estropearon. Le hicieron crear una segunda personalidad para inhibir su locura. Un método barbárico, a punta de golpes y electroshocks. Su personalidad amable (Henry) está en control prácticamente todo el tiempo. Mi querido colega, el doctor Wahn, puede tener paciencia con un sujeto que se suelta a llorar a cada segundo. Yo no. Mi campo de estudio es el Thanatos, el instinto de muerte, la agresión. ¿Qué puedo estudiar en ese jodido enclenque? Quiero a la personalidad que está sepultada, a Kharon, no al maldito maricón de Henry. En eso, estas benditas amplibandas han ayudado hasta cierto punto. Ya no hay que sacarle la información al paciente con interrogatorios ni hipnosis, basta colocarse a diez metros de él y explorar su cerebro. Claro que hay que buscar con cuidado. Lo importante está mezclado con lo inútil. La primera vez que examiné la mente del sujeto con la banda telepática me llevé una decepción. Todo allí era pura basura: dolor, arrepentimiento, tristeza, culpa... Bah. Kharon está sepultado bajo docenas de capas de civilidad artificial y aún no hemos tenido un solo encuentro. Sólo una vez ha ocurrido el cambio de personalidad; según los archivos, fue al momento de llegar a nuestras instalaciones. Nuestros guardias no tuvieron mucha suerte. Kharon se abalanzó sobre uno de ellos -creo que Rusell- y le arrancó los testículos a mordidas, con todo y pantalón. Pobrecillo, aunque no será una desgracia para el patrimonio genético de la humanidad. Computadora, recuérdame enviarle una cesta de frutas o algo así.
Como sea, aquel breve episodio creó expectativas en nuestro estudio que el sujeto actual es incapaz de satisfacer. Si las investigaciones previas tienen algo de razón, el “Hyde”
oculto en nuestro “Jekyll” parece ser la quintaesencia del Thanatos, la contraparte del Eros freudiano. Necesito que libere esa personalidad, y pronto. Aún con las amplibandas, el avance es desesperadamente lento.
Fin de mi informe. Vaya, eso fue muy rápido. ¿Ya he dicho -es decir, pensado- que
amo las amplibandas? No me importa lo que diga Wahn, estas cosas son lo máximo.

Archivo 09133274 de PsiCorp
Informe del Dr. Erich Wahn, subdirector del Departamento de Psicoanálisis.
No acabo de acostumbrarme a este jodido aparatejo. Es más, lo odio. Con odio profundo. Sí, la tecnología es maravillosa, y sus aplicaciones prácticas son extraordinarias, ¡pero, maldita sea! ¿Tener al imbécil del Dr. Folie en mi cabeza, con sus estúpidas divagaciones, todo el día? ¡Mi contrato nunca estipuló nada semejante! ¡Y habla de sacarlos al mercado! Como esto siga así, yo renuncio y me voy a vivir a algún pueblucho, donde no haya idiotas que se metan en mi cerebro. Tengo que preguntar al Dr. Stein cuándo estarán listos los malditos inhibidores…
Y además, mi mente suele ser caótica. Esta banda no puede sustituir a mis manos. Por ejemplo, ya tuve que haber empezado mi informe y en vez de eso pensé una sarta de tonterías que no debí haber revelado en primer lugar. Las transcripciones son confidenciales, ¿cierto? Bueno, al diablo. El paciente. Henry, o Kharon, o “Jekyll” o como sea que esté registrado en la base.
Es cierto que esperábamos una patología completamente distinta en él, pero a diferencia de mi colega, yo no creo que el paciente tenga que ser un maniaco asesino serial para tomarlo en serio. Los terapeutas de Rainer hicieron un trabajo execrable desde el punto de vist
a ético, pero fascinante desde el punto de vista clínico. Con un principio primitivamente pavloviano (golpes y electroshocks al sujeto en caso de comportamiento violento) le forzaron a crear una personalidad alterna, temerosa y débil. Se le obligó a mantenerla a base de abuso físico. No puedo culparlos por ello, la personalidad original era un peligro terrible que no estaban capacitados para manejar. Por supuesto, el Dr. Folie ha hecho berrinche por no poder estudiar al Thanatos personificado que solía ser el paciente. Del estudio con la porquería -quiero decir, la amplibanda-, se deduce que la personalidad “Henry” ha sido implantada tan profundamente, que no veo manera de restaurar o hacer salir la personalidad “Kharon” sin un daño cerebral irreversible para el sujeto, en cuyo caso ya no nos serviría de nada. Recomiendo, en beneficio de la investigación, no hacer ningún intento por revertir al paciente a su patología primaria, sino intentar desarrollar una terapia efectiva para la actual. Para este fin…
…lo siento, tengo que terminar, esta cosa me da dolor de cabeza. Folie no debería usarla tanto…aún es experimental.


Archivo 09133339 de PsiCorp
Memorándum del Dr. Sigfrid Folie, para el Dr. Erich Wahn.
Me dice el Dr. Scheusal, del Departamento de Genética, que quizá haya una manera de liberar a “Thanatos” (Já). Experimental, es verdad, pero suena muy interesante. Estoy dispuesto a tomar el riesgo, así que he enviado una petición a la Dirección General.

Las enfermeras, como siempre, no le responden, ni siquiera lo miran a los ojos. Sabe que todos aquí lo desprecian. Lo tratan como a un perro lisiado que se ha tirado en la puerta. Hoy el doctor Folie no ha venido con el anciano doctor Wahn (el que no lo trata tan mal), sino con uno nuevo, pálido y nervioso. Al menos, ahora no tienen puestas esas cosas. No le gusta tener al doctor Folie dentro de su mente: se siente como si alguien le abriera el tórax, le sacara los intestinos, sin arrancárselos, e hiciera malabares con ellos. Eso es algo que Kharon haría. En realidad no conoce a Kharon, pero le teme, incluso más que a los médicos. El doctor nuevo, sin siquiera saludarlo, le toma el brazo y le inyecta algo. No sabe qué es, pero está acostumbrado a que le introduzcan todo tipo de sustancias.
Esta droga se siente diferente. Henry se convulsiona, su cabeza cae. Su cuerpo está dormido, pero su cerebro bulle de actividad. Tiembla y grita entre sueños. Por fin conoce a Kharon.

Archivo 09133345 de PsiCorp
Informe del Dr. Scheusal, director del Departamento de Genética.
Se le inyecta al ejemplar, durante varios días, una dosis experimental de una enzima genética que, en términos sencillos, provoca una transformación física gradual. Aplicada en los insectos, la enzima acelera la transformación de estado larval a adulto en pocas horas. Sin embargo, si se le administra a un espécimen adulto, replica los patrones de instinto de una larva, con lo que el insecto maduro, a pesar de tener ahora un cuerpo totalmente desarrollado, se comporta como una cría. Los alcances de esta reacción son sorprendentes: mi hipótesis implica que es posible provocar una regresión en los patrones mentales de un sujeto, de vuelta a como eran en una etapa anterior de su desarrollo. Recomiendo un estudio exhaustivo de las posibilidades de desarrollar esta enzima en diferentes especies, el ser humano incluido.

Hola, Henry.
¿Doctor Folie? ¿Qué van a hacerme?
Nada malo, Henry. No te preocupes. ¿Cómo estás?
Asustado.
¿Es necesario realizar la terapia con estas cosas puestas, Folie?
Sí, lo es, querido colega. Ésta es una oportunidad inestimable. Estar presentes en un cerebro mientras éste cambia de estado, de patrón neuronal… estudiar no a una, sino a dos mentes…una de ellas desapareciendo, la otra tomando su lugar…

(La mente de Henry pierde coherencia. Las amplibandas no logran decodificar frases, apenas gramemas sueltos, gritos y sollozos psíquicos).
Lo está asustando, Folie. Está enfermo, pero no es estúpido. Se da perfecta cuenta de que va a pasar algo.
¿Y qué? Tranquilícese, Wahn. Todo saldrá bien si deja de meter sus neuronas don
de no le concierne. Es más, quítese la maldita banda. Va a dificultar todo el proceso.
Está tan loco como él si piensa que voy a dejarlo hacer lo que se le dé la gana. Hablamos de la mente de un ser hu
mano…
“Hablamos” de basura. Una mente desahuciada. No sirve para nada y no tiene cura posible. Ya sea Henry o Kharon, el tipo es un desecho social. No es otra cosa que un experimento científico…

(Henry entra en pánico. Los médicos son golpeados por el terror que invade su cerebro. Wahn da un respingo, Folie no se inmuta).
¡Lo está escuchando, grandísimo idiota!
Que me escuche. ¿Qué va a hacer, liberarse de los grilletes de acero? ¿Salir corriendo? ¿Demandarme?
¡Se lo advierto, Folie, deténgase en este momento!
¿Me advierte, pedazo de idiota? La autoridad la tengo yo. El proceso fue iniciado hace días, no puede detenerse. No hay marcha atrás.
¡Basta, por favor! ¿Qué pretende?
¿Ahora mismo? Deshacerme de usted, viejito estúpido.


Sin que medie palabra, dos guardias detienen al doctor Wahn y le arrancan la banda de la cabeza. El doctor Folie, observado por el doctor Scheusal, se interna en la psique del paciente, llevada ya al extremo de la psicosis. Henry siente tentáculos mentales introduciéndose, husmeando por los pasillos de su cerebro. Kharon lucha por liberarse de la red que lo aprisiona; tiene un éxito momentáneo. Una descarga neural, como una tormenta de arena en el desierto, vuelve a sepultarlo. Pero el doctor Folie lo ha visto. Lanza gritos psíquicos, insultando a Henry, para distraerlo, pero éste no responde a sus injurias: todo su cerebro se concentra en mantener encerrado a Kharon. En el mundo físico, el demente sufre espasmos violentos. Una segunda ola cerebral lo cimbra. El cuerpo de Henry, marioneta tembleque, se sacude con furia. Folie busca a la mente prisionera; conforme el daño es mayor, las defensas se relajan. El doctor excava, penetra mentalmente a Henry, con lujuria. Descubre que el asalto cerebral es más violento, placentero y salvaje que su equivalente sexual. Durante la violación, la personalidad actual se derrumba, la cautiva emerge. Lo encuentra fascinante. Henry se desintegra, grita, se desvanece en el fondo del cerebro. Folie ‘eyacula’: su energía psíquica, que sustituye al esperma, da fuerza al nuevo inquilino. Kharon no titubea; la psique del doctor es atacada, tomada por sorpresa en medio de su orgasmo cerebral. Es su turno de ser la víctima. Thanatos viola a Folie, lo desgarra, sodomiza, parte en tiras y, finalmente, se lo come vivo; pero no corre sangre en este encuentro. Flujos eléctricos descuartizan las neuronas del médico; amputando, seccionando, y después, soldando, reconstruyendo…

Archivo 09133368 de PsiCorp
Informe del Dr. Erich Wahn, director del Departamento de Psicoanálisis.
Expreso a la Dirección General mi gratitud por el ascenso a la dirección de este Departamento y por el retiro de las amplibandas a los investigadores. Mi dolor de cabeza, según me informa el Dr. Stein, era parte de una serie de efectos secundarios. No causó lesiones permanentes a nadie, excepto, me temo, al Dr. Folie, quien abusó de ella. Fue esa herida en el lóbulo frontal la que agravó la situación durante el incidente ocurrido en la terapia de Henry Curwood, quien sufrió una regresión temporal al estado patológico previo al tratamiento en Rainer.
Tengo entendido que el difunto Dr. Scheusal buscaba una oportunidad para desarrollar una enzima humana equivalente a la que había descubierto en los insectos. El Dr. Folie, irresponsablemente, ofreció a Curwood para desarrollar el experimento, enviando incluso un memo a la Dirección General, como consta en los archivos, pero falseando la información sobre la naturaleza del experimento (desde luego, no sugiero que la Dirección General tuvo responsabilidad alguna en el desafortunado desarrollo de los eventos). Según el análisis físico, la enzima basada en el paciente provocó una reacción violenta en el cerebro. El organismo la rechazó, liberando, en una especie de reflejo inmunológico, a la personalidad anterior del sujeto, que permanecía oculta por mecanismos psíquicos. Henry ha caído en estado vegetativo y le mantengo bajo observación en la sala de emergencias. Mis órdenes han sido no suministrarle más drogas, excepto las que sean necesarias para salvar su vida.
El Dr. Folie deseaba poder estudiar a fondo el patrón patológico de la personalidad Kharon. En cierta manera, ha tenido éxito. Como he mencionado, la personalidad reprimida de Henry actuó como una especie de agente inmunológico y atacó al intruso mental, personificado en la psique de Folie, y en última instancia, tomando su lugar. El doctor Folie es ahora Thanatos. Mató a las enfermeras, al doctor Scheusal y a uno de los guardias que me custodiaban antes de que el otro pudiera aturdirle. Si Folie no hubiera ordenado que me apresaran, también yo estaría muerto. El doctor no parece conservar rastros de su antigua persona, al menos ninguno que haya salido a flote hasta el momento. Es peligroso, extremadamente peligroso. Por ahora, se le mantiene bajo sedación profunda en la cámara de máxima seguridad. Recomiendo a la Dirección General considere aplicar a la brevedad posible los protocolos de eutanasia 37c.

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